miércoles, 6 de abril de 2011

Cuatro Ideas ¿....?



                                                                                    Hay que buscar la verdad y no
                                                                                     la razón de las cosas, y la
                                                                                    la verdad se busca con humildad.

                                                                                                        Miguel de Unamuno

                  I
Puedes decirme lo que quieras....
De cualquier manera, es distinto
lo que llega, lo que imagino, lo que
logro traducir, y lo que Dios piensa
de nosotros.




                        II

Escapar del aburrimiento por el túnel
secreto que imagino, huir cada vez, creer
en algo.

Olvidarse del tiempo, amanecer de nuevo
y empezar a cavar.








                        III                                                                     
¿ En qué interno lugar, en qué caverna
del centro oscuro he yo vivido oculto,
que ignoro el ser que me acompaña y rige?
¡ Cielos ¡ ¿Quien soy? ¿quién me gobierna y manda?
                                                                                                            Lope de Vega

¿Cómo puedo escribir, llenar los espacios,
 verme en un espejo, creerme lo que pienso,
 amar lo que no quiero?

Cómo puedo no conocerme tanto, inventarme
consuelos,  fingir que estoy cuerdo.
                          
La única congruencia está en las palabras que
no escribo. Las otras ya me conocen, no quieren
nada conmigo.

Cada una se va, con su sentido, a buscar su acomodo,
huyen cuado me acerco, como palomas asustadas.

                        


I V


Detrás de la historia, los lugares comunes, lo
que quedó pendiente  o imaginé que pasaría,
quedó la decisión de no conformarte, te quedaste
sólo.  ¡ Lo lograste ¡


Sólo tienes que dar cuenta ¿ Hay que dar cuenta
a alguien ?, de los golpes teatrales de tu mente, la
suma de todo esto y el  miedo a confesarlo cuando
ya se hizo tarde.
                          
Letra inútil, consuelo repetido, paisaje, sugerencia,
reloj que acomodas para no estar contigo.

¡ Qué historia la tuya ¡














*

TÚ CÓMO ESTÁS


La penosa búsqueda de la alegría
se hace en silencio:  por escrito.

¡ La soledad arrecia ¡

Las palabras viven sólo al ser leídas,
en el papel dan tumbos y se estrellan
en  los muros de la memoria que no
acierta a recordar si fui feliz.


Quizás ser feliz sea  la amalgama
del sueño, la voluntad, la infancia,
el lugar donde el paisaje y la distancia
se respiran para ensanchar el alma.

¿Tú que dices ?

O  es sólo el pan cuando hace falta,
la cama, el cobertizo, una presencia
reiterada o el éxito rotundo del olvido.

Quizás es un momento, apenas, que
se acomoda a otros, como las cartas
en un mazo, cuando la mano es distinta
pero el juego es el mismo.

¡ Qué cansancio ser hábil ¡

Amar con piedad, con agradecimiento,
creer que algo es de verdad aunque
se de en el tiempo, o ser siempre en
lo nuevo, traduciéndolo todo, sin viento
de retorno hasta quedarse solo.

  Tú cómo estás.


















México. Agosto del 2010

Laberinto



Sólo lo bueno nace

 en mí,

como un milagro.

Sólo lo bueno de ti

me llega

de regalo.

Es su amor,

otra vez,

que invade

sin permiso,

sin preguntar por qué.

















Ciudad de México, 1995.

¿Quién quería nada?

¿Cuál sería la verdad?, si la verdad no era

importante.

Cuál sería la verdad que oculta el fingimiento:

El mío de inventarme siempre, el suyo

después de saber que yo no era.

Nos faltó como siempre la congruencia...

Qué hicimos de la verdad, sino guardarla para

después y que estallara.

Pero.....¿Quién quería la verdad ?

Quién quería nada.

















Ciudad de México, 1994.

Los nombres


Yo, que llegué a comprender que si otro aparecía,

una forma de amor seguía siendo conmigo.

Usted, que al hacerlo, logró cambiar los nombres

y los signos.

A mí, que puedo darme el lujo de que me espere

otra mujer, que pienso en usted ahora y también ya no.

A usted que no le hace falta nada.


Por qué habríamos de irnos otra vez  sin despedida,

sin hablar desde aquí, sin entender allá, sin comprender

un poco.


Vamos los dos o los tres y platicamos, nos decimos

la verdad de su importancia y dejamos pasar su voz

entre nosotros.


Tengamos piedad de aquellos que finalmente nos habitan.










Ciudad de México, 1995.

A Antonio Pigafetta



A  Antonio Pigafetta, cronista involuntario del viaje de Magallanes alrrededor del mundo.


Yo también busque consuelo en bares de quinta.

Me pasmó lo aberrante, estoy seguro que di lástima
al más pintado, y que mi cara espantaba a la complicidad.

Nadie tuvo una pena que fuera comparable, nadie
quiso hablar conmigo.

Sólo el cuaderno escuchaba, tratando de llevar al poema 
el ritmo de un músico drogado.  

No he sido nada más.

Nunca tuve un propósito de triunfo o de galera, ni me
 eduqué en la voluntad del remo.

No conducía mi nave a capitán con destino o a soldados
 dispuestos a fincar su gloria. 

No traía conmigo el flamear de un estandarte invicto,
nunca  tuve entusiasmo en la victoria,

llegué con vocación ireductible  de  aventura y fui castigado,
por flojo, en la cubierta.

Pasó el tiempo de la tornavuelta, me distraje y  ahora
habito un continente extraño sin que nadie lo sepa.

Inútilmente busco la salvación en la mujer de al lado,
a sabiendas que un nuevo naufragio se daría al cruzar palabra, 

y  en esta soledad profunda, entrando por la  puerta
del bar con metralleta en mano, me asalta el recuerdo
violento de quien quise.

Me embarco de nuevo en mi cuaderno  y me encuentro
otra vez en un mundo absurdo, redondo y sin regreso.














Ciudad de México, 1996.

Abrazo

Voy a tratar de explicarte esto, que nos sucede a veces,
de cómo este abrazo que tú no sospechabas, ha pasado
a ser parte de un vuelo hasta los huesos y hace que la
tristeza encuentre su acomodo en voz del otro :

De repente hay un recuerdo que nace en la niñez y llega
hasta el espejo, que se vuelve violento sin saber bien por qué,
y  ese vuelco es también recuerdo de los otros, ternura,
distracción, regreso a lo posible y “nada que ver con los demás” .

Sucede que somos el resultado de temores distintos y de una vejez
que empieza,  que escondimos barcos, relojes, estaciones de tren
 y más al fondo un secreto.

Que también hay fantasmas que salen de tu bolsa en forma
de billetes, lentes oscuros,  lápiz labial o voz guardada, y que
traen la sentencia de algo que no ha sido posible.


Pero sucede también que hemos podido darnos, en algunos
momentos, un abrazo de futuro que inventó nuestro sueño
y que tampoco va a ser, pero sumó todo esto.










Ciudad de México, noviembre 2009.